Características generales del conejo de monte

Para el común de las personas los conejos pueden parecer todos iguales. Sin embargo, hay una clase a la cual se le dedica en España gran atención por tener precisamente su origen en la península ibérica: el conejo de monte.

El conejo de monte es típicamente de color gris, pero esto puede variar según el sitio donde viva, ya que puede incluso adquirir tonos rojizos en algunas partes del cuerpo. Lo que nunca variará será el color de la cola, bicolor con tonalidades negras y blancas, en su parte superior e inferior, respectivamente.

El período de gestación tiene una duración de entre 30 y 31 días, y puede repetirse varias veces al año. Cuando nacen, los conejos de monte lo hacen con los ojos cerrados, ciegos y sin pelo que cubra su cuerpo, lo cual comienza a cambiar a los diez días de nacidos, tiempo durante el cual las madres mantienen a las crías en las madrigueras. Después de ese tiempo comienzan a salir al exterior. Los individuos jóvenes se diferencian de los adultos, no solo por su tamaño y peso, sino también porque los más jóvenes (menores de 9 meses) presentan un pequeño bulto en la parte lateral de sus patas delanteras.

Aún en su edad adulta, es difícil determinar su sexo a primera vista, ya que no presentan dimorfismo sexual. Para determinar si un individuo es macho o hembra, se debe presionar ligeramente en la zona específica. En la adultez, pueden llegar a alcanzar un peso de entre 1,5 y 1,7 kilogramos, dependiendo en todo caso de la subespecie respectiva de conejo de monte.

Esta especie en particular no sólo se encuentra en la Península Ibérica, sino que además ya se encuentra en otras zonas del continente europeo, además de Australia y algunas regiones del continente americano. Es una especie en expansión.

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